PRETENDER CORREGIR LOS MERCADOS CON POLÍTICAS PÚBLICAS PUEDEN EMPEORAR LAS COSAS

Santiago Pérez Hernández

Desde hace relativamente mucho los estados occidentales democráticos, como tal han hecho que los diferentes gobiernos creen políticas para eliminar las imperfecciones de los mercados, para acercarlos todo lo posible al ideal, al deber ser, el cual en suma es que, donde los mercados estén disponibles para todos los bienes y servicios, y todos los individuos estén bien informados, la economía será eficiente, lo cual hace que no sea posible alterar las distribución de los recursos para pretender mejorar las situación de unos sin perjudicar a otros, por lo que según la teoría del libre mercado, el bienestar social es todo lo bueno que puede ser bajo este esquema.

Pero resulta que la vida no es perfecta, no todos nos comportamos como deberíamos, existen entonces unas condiciones estrictas para conseguir políticas eficientes.

El economista Kelvin Lancaster junto con Richard Lipsey en 1956 demostraron como bajo determinadas circunstancias, las políticas que se encaminan a mejorar supuestamente la eficiencia de los mercados pueden contrario sensu empeorar la situación general, o sea que el remedio resulta peor que la enfermedad.

Estos economistas en su articulo “The general theory of second best”, analizaron varios casos en los que lo que se llama la imperfección del mercado era permanente, y no existía una forma en la que el gobierno a través de las políticas pudiese corregir o eliminar tal circunstancia. Por lo que la intervención del gobierno al no existir una solución que fuese la mejor, tal evento podría causar el empeoramiento de los efectos de las imperfecciones, alejando aun mas a los mercados del ideal o deber ser.

Lo que concluyeron estos economistas es que allí donde una imperfección de un mercado que no puede ser erradicada, los demás mercados tendrían que convivir con ella, obteniendo una distribución relativamente eficiente de los recursos dada la imperfección existente.

Es así que como la mayoría de los gobiernos que pretenden mejorar el bienestar general de la población, puede ser que distorsione en ese intento el mercado aún más, luego las políticas ideales no pueden ni deben guiarse solo por principios abstractos, sino muy al contrario deben basarse en una comprensión cabal de cómo operan los mercados en conjunto, por lo que no bastan las buenas intenciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *